Posición de cuclillas. 

Si crees que esta posición es solo cosa de niños, practicantes de capoeira o luchadores de sumo, es hora de cambiar de idea. Esta posición ancestral es una verdadera joya para la salud y el bienestar, conectándonos con la biomecánica natural del cuerpo humano.

Hace poco tiempo que abandonamos prácticas antiguas como lavar ropa en el río, hacer necesidades fisiológicas al aire libre, dar a luz en casa o participar en una reunión social al aire libre, todas frecuentemente realizadas en la postura de cuclillas. Estos cambios mejoraron significativamente la calidad de vida, pero nuestro cuerpo, adaptado durante miles de años a estas posturas primitivas, aún no se ha ajustado completamente a las nuevas comodidades.

El punto central es que, a pesar de los avances tecnológicos, nuestro cuerpo mantiene características adaptadas a modos de vida antiguos. La discontinuidad entre nuestras adaptaciones biológicas y las condiciones de vida modernas contribuye a trastornos y disfunciones contemporáneas, como dolores y mala postura, evidenciando que nuestra biología aún está en transición desde el “módulo primitivo”.

La posición de cuclillas, o sentadilla profunda, es una postura natural del cuerpo humano que ofrece diversos beneficios para la salud y el bienestar. Aunque muchas veces se la descuida en la vida moderna, donde predomina sentarse en sillas, adoptar esta posición regularmente puede traer varias ventajas.

La búsqueda de una salud plena y un estilo de vida activo nos lleva a explorar prácticas ancestrales que promueven el equilibrio del cuerpo. Una de estas prácticas es el movimiento esencial de las posiciones naturales, como ponerse de cuclillas. Este movimiento es una forma de conectarse con la biomecánica natural del cuerpo humano. Esta postura no solo activa los músculos de las piernas, los glúteos y el core, sino que también promueve la estabilidad de las articulaciones de la cadera, las rodillas y los tobillos. Esto es fundamental para mantener una postura adecuada y prevenir dolores y lesiones a largo plazo.

Históricamente, la posición de cuclillas ha sido una postura común en muchas culturas, utilizada para descansar, trabajar e incluso socializar. En varias sociedades, es normal agacharse para realizar tareas diarias, desde cocinar hasta conversar con amigos. Esta práctica constante ayuda a mantener la salud de las articulaciones y músculos a lo largo de la vida.

Evolucionariamente, nuestros ancestros a menudo se agachaban para descansar y realizar actividades, lo que sugiere que nuestros cuerpos están naturalmente adaptados a esta posición. La transición a estilos de vida más sedentarios, con el uso excesivo de sillas, contribuyó a una serie de problemas de salud que podrían mitigarse con la reintroducción de la posición de cuclillas en nuestra rutina.

Los beneficios de estos movimientos no se limitan solo al cuerpo. También tienen un impacto positivo en la mente y la salud emocional. Al adoptar una postura natural, se promueve un alineamiento correcto del cuerpo, lo que puede mejorar la respiración, reducir el estrés y aumentar la sensación de bienestar general.

Cuando te pones de cuclillas, no solo estás estirando y fortaleciendo los músculos de las piernas, glúteos y core. También estás brindando un gran apoyo a tus articulaciones de la cadera, rodillas y tobillos, promoviendo una estabilidad que es esencial para mantener una postura adecuada y evitar esas molestas dolencias y lesiones a largo plazo. Además, esta postura es fundamental para prevenir problemas en las articulaciones y músculos, garantizando un cuerpo más saludable y fuerte.

Adoptar la posición de cuclillas facilita los procesos digestivos. Esta postura es conocida por ser más natural y eficiente para la eliminación de desechos, ya que coloca el intestino en una posición ideal para la defecación, reduciendo el riesgo de estreñimiento y otros problemas digestivos. También ayuda a alinear el cuerpo, mejorando la respiración y, de paso, reduciendo el estrés. ¿El resultado? Un aumento en la sensación de bienestar general. Es casi como una meditación física: sientes tu cuerpo más equilibrado y tu mente más tranquila.

La posición de cuclillas ayuda a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones, especialmente en los tobillos, rodillas y caderas. Esta postura requiere que los músculos y tendones se estiren, contribuyendo a una mayor amplitud de movimiento.

Agacharse activa los músculos de las piernas, incluyendo los cuádriceps, glúteos y músculos de la pantorrilla. Mantener esta posición requiere activación muscular continua, lo que puede contribuir al desarrollo de fuerza en las extremidades inferiores.

La postura de cuclillas puede ayudar a aliviar el dolor lumbar. Cuando se realiza correctamente, alinea la columna vertebral y distribuye el peso de manera equilibrada, minimizando la presión sobre la región lumbar.

La dolor lumbar crónica miofascial (DLCM) es uno de los principales trastornos musculoesqueléticos que afectan los músculos de la columna vertebral en adolescentes y adultos jóvenes. Se caracteriza por puntos gatillo miofasciales (PGMs), especialmente en el músculo iliopsoas, y por el aumento de la activación de los músculos erectores lumbares. La posición de cuclillas puede ayudar a reducir la tensión de estos músculos y aliviar el dolor, aunque todavía no se conocen todos los efectos de esta postura en la mejora de la DLCM. Aun así, muchas personas ya sienten alivio al incorporarla en sus rutinas diarias. — Barbosa, Claudia da Rosa

Incorporar la posición de cuclillas en tu vida diaria es una forma divertida y eficiente de mejorar tu salud física y mental. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

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